Todo es posble con paz interior dicen por ahí, pero en este caso además le agregaría algo de paciencia. Eso es lo que estos monjes tibetanos han logrado al crear esta mandala compuesta por millones de granos de arena de diferentes colores. Los monjes pasan semanas para crear esta grandiosa obra y mínimo unas 8 horas diarias. La mandala es un simbolo espiritual y aunque no lo crean, poco después de haberla finalizado, se destruye como recordatorio de que la vida es efímera. (Vía)














