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EL CORREO GALLEGO: La encrucijada tibetana

EL CORREO GALLEGO: La encrucijada tibetana

15 AGO 2020

Leer el original en https://www.elcorreogallego.es/el-correo-2/la-encrucijada-tibetana-ID4261802

DESDE LA CIUDAD DE LOS DJINNS como explica muy bien el escritor William Dalrymple en su Nueve vidas. En busca de lo sagrado en la India de hoy, para llegar a este lugar son hasta doce horas de viaje en autobús , pero no en los normales, sin embargo hay alegría  –nadie se lo explica– incluso aunque se estropee a las dos de la madrugada, como nos ocurrió, que acabamos tomando un te y comiendo algo. Hemos llegado por fin, y vemos una pequeña parte del Everest, el Gaurisankar, al que tantas personas han subido, un nombre que luego cambiarían los chinos por el de La Brillante o Blanca Novia de Shiva. Antes de subir, el pueblo sherpa le pide permiso, lo cual no nos estraña porque merece la pena estar rodeados de monjes y monjas tibetanas y algún que otro mendigo.

EL BUDHISMO TIBETANO SE DEFINE a menudo como tántrico, aunque a pesar de ser cierto, merece varios matices. El budhismo que se introdujo en la corte tibetana durante los siglos VII y VIII d.C. no era tántrico en absoluto. Hubo que esperar la llegada al Tíbet del maestro tántrico Padmasambhava, que más tarde ocuparía un lugar destacado en la conciencia tibetana. La preocupación básica era establecer la dinastía monástica. A partir del siglo VIII, el budismo tuvo que enfrentarse a las prácticas religiosas indígenas. Fue la secta Nyngma, del budismo mahayana, quien fomentó la idea de la compasión para todos los seres humanos. Ese es uno de los motivos por los cuales los sherpas desarrollaron una estructura social –menos rígida que las divisiones en castas al uso entre los nepaleses hindúes–. Esa tradición a lo largo de los años, les enseñó que algunas de las montañas que se alzaban sobre sus cabezas y que nosotros estamos viendo desde Dharamsala, eran las moradas de los dioses y debían de ser respetadas, sin intromisiones.

Los sherpas nunca intentaron ascender al monte Everest (8.850 metros) ni a las grandes cimas de Khumbu, hasta que una constante avalancha de cazadores de ocho miles han convertido al alpinismo en un negocio rentable. Pero ese es otro tema...

LA CIUDAD HA SIDO TRANSFORMADA por los muchos refugiados que huyen de la opresión en el Tíbet por parte de China. ¿Dónde está el Buddha? Han ido llegando desde 1960 al ser acogidos aquí y en otros lugares por el Gobierno de la India. Vemos que la mayoría de los tibetanos viven ahora en Mcleod ganj. A las tres de la madrugada nos trasladamos allí, al corazón de Dharamsala. Una gran ciudad nos acoge donde un enorme bazar nos da la impresión de estar en unos grandes almacenes occidentales en el que se mezcla lo espiritual con lo material. Han creado templos, monasterios, conventos y centros de meditación. Con los años han sabido establecer en un lugar, abandonado por los británicos en su momento, un sitio en donde muchas familias salen adelante y no quieren perder una cultura: la tibetana.

Sara ha dejado la medicina y lleva viviendo en la India cinco años, nos dice: “Ha venido aquí el Dalai Lama y, como podéis contemplar, en esta zona eso que muchos entienden por budismo, sus montañas y sus casas enclavadas podemos decir que no han sido dejados por las manos del Buddha”. Quizás tenga razón. Todo gira entorno al Dalai Lama, o, Tale Lama. Fuera del Tíbet, su Santidad ha sabido   –según algunos–, dar a conocer una filosofía de vida, mucho mejor que si estuviera en el Tíbet. Para su pueblo, el Dalai Lama es una manifestación de su santo patrono, un señor de Misericordia y Compasión vuelto a la tierra para guiarlos por el sendero de la iluminación. Ippolito Desideri, un misionero jesuita que pasó cinco años en Lhasa, la capital del Tíbet, a principios del siglo XVIII, escribió: “Los tibetanos aman al Dalai Lama por que se ha hecho hombre una gran cantidad de veces, tomando sobre sí las privaciones y la miseria que afecta a la humanidad frágil, decrépita y mortal”

Antes de la Revolución Comunista de 1949, cuando el Tíbet era una aislada región dominada por los monasterios y cuyos habitantes eran en su mayoría siervos y esclavos, un 6 de julio de 1935, en el seno de una familia de campesinos del pequeño poblado de Takster, al noroeste del Tíbet, nacía Jentsun Jamphel Ngwang Losang Yeshi Tenzin Gyatso y con dos años fue reconocido la reencarnación de Thupten Gyatso (1876-1933), por consiguiente, la reencarnación de Avalokiteshvara, el Buddha de la Compasión. Vemos fotos y más fotos de él a lo largo de nuestro camino, es por la mañana y tenemos que apresurarnos porque en India enseguida anochece, a las seis de la tarde no se ve absolutamente nada. Entramos en el Templo principal, Tsuglagkhang, vemos imágenes de Shakyamuni Buddha y a un monje tibetano estudiando unos Sutras, ofrendas de los devotos: paquetes de galletas, frutas, giramos una y otra vez las banderas de oración. Después, aunque no somos budistas, rendimos un homenaje al Buddha y los devotos golpean una y otra vez las ruedas que hay detrás del templo. Al hacer las fotos no sabemos cómo hacerlo, ¿de qué manera?, ¿cómo lo hacemos?, ¿hacia dónde?

“LOS MOLINOS DE ORACIÓN BUDISTAS que podéis ver –nos explican–, se componen de un cilindro con una tira de papel que lleva escrito un texto religioso. Los creyentes giran y giran estos cilindros en los monasterios, según van pasando para que las oraciones cobren vida. En las banderas de oración hay reproducidos mantras y otro tipo de oraciones. Se persigue que el viento lleve ese mensaje a los cuatro puntos cardinales”. Después de este recorrido, por fin damos con la residencia del Dalai Lama, rodeada de pancartas en donde podemos leer: “Libertad para el Tíbet”. Aquí se reúnen algunos científicos de renombre con el Dios-Rey para hablar de espiritualidad y de ciencia, pues según han comentado en multitud de ocasiones: “Si algo de la ciencia y de la espiritualidad budista no cuadrase tendríamos que investigar”. Son muchos los correos que nos llegan, denunciando una situación. En las calles vemos como muchos monjes se encuentran en huelga de hambre y otros cortan su cabello en señal de denuncia, les importa a alguien. De repente un grupo de periodistas están ahí para retransmitir la noticia. De nuevo el Tíbet, fotos y más fotos, vemos en las paredes y al fondo unas montañas preciosas como no habíamos visto hasta ahora. Al lado de un gran bazar, encontramos la oficina, Tibetean Secretariat, en donde nos ofrecen todas las informaciones acerca de la situación en el Tíbet, muchas fotos del XVII Karmapa y del Dalai Lama. Algunos estudiosos piensan que existe mucha desinformación. Para el profesor, H. Sadadhatissa: “La enseñanza del Buddha gira en torno al problema del sufrimiento humano. Buddha enseñó el sufrimiento (dukkha) y la liberación de dukkha”. Pero, vemos paginas y paginas en donde nos recuerdan su horrible historia. ¿Cómo podemos entender a aquel Buddha histórico que hablaba de las Cuatro Nobles Verdades del Budismo con todo esto?

LAS ORDENES MONÁSTICAS absorbían a casi un 20 % de la población tibetana entre monjes y ermitaños, ese sistema de escritura procedente de un alfabeto del norte de la India del siglo VII y que a su vez deriva del sistema de escritura del sánscrito, se está perdiendo. “Y fue a raíz de una disputa, cuando el Tíbet rompió prácticamente las relaciones con China entre 1915 y 1945, tenía un Gobierno y mantenía relaciones con varios países extranjeros” –explica Matthieu Ricard, monje budista traductor del Dalai Lama e hijo del desaparecido Jean Francois Revel–, “en 1949 invadieron militarmente el Tíbet comenzando por el este, concretamente en la región de Kham. Y con el tiempo quedó claro que iban a conquistar el Tíbet” Y cerca del monasterio Namgyal y auspiciado Jetsun Pema, hermana del Dalai Lama, nos encontramos con uno de los conventos en donde según las últimas cifras se encuentran 180 monjas tibetanas. Es la Sociedad de Educación Budista Geden Choeling, creada en 1973, bajo la supervisión del Departamento de Cultura y Religión del Gobierno Tibetano en el exilio hemos podido hablar con profesores que han venido para hacer intercambios en educación y en otros campos. Para el Tibetólogo y autor de varios libros, Iñaki Preciado Idoeta, que lleva años viviendo en el Tíbet.

“Los chinos no ponen ningún impedimento para que practiquen su religión. La cuestión es que las autoridades chinas no quieren ni oír hablar de independencia. Cuando hablamos de un problema, lo que estamos haciendo es hablar de un problema político y no religioso, ahí radica la cuestión” A lo lejos vemos una imagen que se repite una y mil veces: las Gacelas y la Rueda del Dharma que son símbolos ubicuos que conmemoran el primer sermón de Shakyamuni.

Las deidades tibetanas que nos encontramos por todas partes se dividen en dos categorías, aquellas que han sido heredadas de la India, por un lado, y los dioses y demonios indígenas, por otro. El panteón de origen indio incluye al Buddha Sakyamuni y sus santos y discípulos, los discípulos, los buddhas y bodhisattvas del mahayana. Tenemos que pensar que muchas deidades tántricas han pertenecido a distintos ciclos tántricos. Estas deidades poseen un mismo rango, pero difieren en cuanto a su aspecto. Los monasterios contienen una gran cantidad de imágenes de deidades de bronce, oro o estuco, y están pintadas sobre los muros, o, sobre tela (thangka). Sus gentes aunque son fervientes budistas, presentan una clara predisposición hacia los poderes misteriosos y la adivinación. Conservan las creencias populares heredadas de los tiempos prebudhistas. Es como si la ciudad de Lhasa con el paso del tiempo se hubiera trasladado aquí.

EL ORIGEN HISTÓRICO DE LA INSTITUCIÓN de los lamas reencarnados se remonta al siglo XIII, cuando Karma Pakshi (1203-1283), el segundo de los Gyelwang Karmapa, anunció su reencarnación y esta fue confirmada por su sucesor en el trono jerárquico de la escuela, Karma Kagyu, Rangchung Dorje (1284-1339) quien, a su vez, preanunció su futura encarnación. ¿En cuántas vidas pueden reencarnarse? La doctrina de los lamas reencarnados, tulkus, reconoce que un lama puede manifestarse o encarnarse, a través de un linaje maestro –discípulo y lo puede hacer en cinco o incluso más individuos distintos: en correspondencia con los cinco aspectos de la entidad alegórica de los lamas: el corporal, el mental, el verbal, el de sus virtudes, y el de su acción carismática–. “Como os digo –afirma Iñaki–, hay libertad religiosa, no política. En la zona en donde yo vivía, que es el Tíbet Oriental, en esas amplias regiones hay una libertad total. Todo el mundo que se quiere hacer monja o monje lo puede hacer sin ningún impedimento, y en donde yo vivo, con una población que puede haber de unos dos mil habitantes, pues hay unos ochenta monjes que también colaboran en las distintas actividades”.

¿Y los grandes lamas? Existe en todas las tradiciones una simbología y en el budismo tibetano no es una excepción. Todos practican y profesan los valores del budismo, pero en su vida cotidiana siguen siendo pragmáticos, esas caras curtidas por los años parecen hablar solas, esas madres con sus niños en brazos... “Lo de la reencarnación según podemos ver es una de las doctrinas más fáciles de aceptar. Cuando hablamos de un Dios prominente, eso sí que no tiene sentido. ¿Dónde está Dios?” Se pregunta Iñaki Preciado. Mientras un chico con las piernas tullidas y con una gran sonrisa nos mira y explica a los viajeros qué autobús tienen que coger y como los van a atender, pero ¿qué pensará él? Creen que la tierra del Tíbet está habitada por una cantidad de dioses, espíritus y demonios que viven en los distintos lugares.

Archayra Migmar Tserin nació en el Tíbet y cuando tenía ocho años tuvo que marchar. La represión comunista le empujo a abandonar Lhasa junto a su padre y ,desde el año 96, vive en Mallorca. “En el Tíbet no podemos estudiar. Hice un ciclo universitario en la Universidad de Benarés y a la hora de hablar de Maestros en nuestra cultura siempre pensamos que son la manifestación del Buddha de la Compasión. En cuanto al Dalai Lama pienso que tiene dos partes, una política y otra espiritual. Lo que puede pasar es que el próximo sólo tenga la parte espiritual” Quizás todo lo descrito sea la respuesta a la pregunta inicial, ¿cómo es posible que los hermanos del Dalai Lama hayan sido de la CIA?

 

Data noticia: 
Miércoles, 19 Agosto, 2020
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