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LA VANGUARDIA: Fallece Bapa Phüntso Wangye, el comunista tibetano que pasó 18 años en la cárcel

LA VANGUARDIA: Fallece Bapa Phüntso Wangye, el comunista tibetano que pasó 18 años en la cárcel

Confidente de Mao y del Dalai Lama, fue un raro hombre puente en el conflicto tibetano

En prisión, pasó nueve años sin pronunciar una sola palabra; se limitó a cantar canciones tibetanas

Internacional | 02/04/2014

Rafael Poch
Berlín Corresponsal

Fallece Bapa Phüntso Wangye, el comunista tibetano que pasó 18 años en la cárcelFOTO: Bapa Phüntso Wangye, uno de los fundadores del Partido Comunista de Tíbet Archivo

El conflicto del Tíbet suele presentarse como una lucha sin matices entre angelicales tradicionalistas tibetanos apoyados por Occidente y malvados comunistas chinos. Se ignora que hubo tibetanos que lucharon no solo por su país, sino también por la transformación radical de su sociedad, anclada tanto en una valiosa cultura tradicional como en anacronismos incompatibles con cualquier concepción de justicia y derecho. Bapa Phüntso Wangye (Batang, provincia de Sichuan, 1922), fallecido el domingo en Pekín a los 92 años de edad, fue uno de ellos.

     Tuve ocasión de conocerle el 14 de noviembre de 2007 en su casa del barrio pekinés de Muxidi, donde viven muchos ex ministros y altos funcionarios retirados. La fecha la retengo por la dedicatoria que me hizo de su biografía, “Un revolucionario tibetano”, un libro publicado en California en 2004 que guardo con su caligrafía. Con ella me devolvía gentilmente mi propio presente, un ejemplar de la edición china de mi libro sobre Rusia, que incluía la fotocopia del capítulo sobre la revuelta chechena que la censura china tradujo pero omitió sutilmente de la edición para todos los públicos. Como todos los temas nacionales, aquel capítulo le interesaba particularmente.

    Conversamos un buen rato, con la ayuda de su encantadora nieta, pero no conseguí que Bapa Phüntso me concediera una entrevista formal y publicable. Su pensamiento era conocido y su trayectoria también. Me preguntó sobre los temas vasco y catalán.

  En los años cuarenta del siglo XX, Bapa Phüntso había sido uno de los fundadores del primer partido comunista del reino del Himalaya, independiente del Partido Comunista Chino. En aquella época fue el traductor de La Internacional al tibetano y escondía libros de Lenin, enterrándolos en el huerto de su padre.

 Su posición y tenacidad le acabaron ganando la confianza tanto de Mao como del Dalai Lama. “Mientras Mao confíe en él, hay esperanza para el Tibet”, había dicho el Dalai Lama, entonces un jovencito, al que Bapa acompañó a Pekín, sirviéndole de traductor. Después de 1949 fue intérprete de Mao y su consejero en asuntos tibetanos. Mas tarde dirigió a lo largo de nueve años el gobierno tibetano bajo la égida de Pekín. Bapa Phüntso pretendía, para entendernos, una síntesis entre Mao y el Dalai Lama, entre la modernización y la reforma social por un lado, y la cultura y la identidad nacional por el otro.

 Aquello resultó demasiado sutil para aquellos tiempos de Revolución Cultural, intensa guerra fría y guerrilla tibetana armada y financiada por la CIA, así que acabó conduciéndole a la cárcel de Qincheng, en Pekín, durante dieciocho años acusado de “nacionalismo”. Fue después de la campaña contra los derechistas de 1958, un año antes de la huida del Dalai Lama a India.

   “Durante los primeros nueve años de prisión, no conseguí que me formularan la acusación que tenían contra mi, cuando al final lo hicieron, sonreí y les dije; “pueden matarme si quieren, pero no les voy a decir nada más”. En los nueve años siguientes de prisión en solitario se limitó a cantar canciones tradicionales tibetanas, sin pronunciar una sola palabra. “Tras mi puesta en libertad, tardé dos años en recuperar la voz”, me dijo.

   Rehabilitado en 1978, el líder comunista tibetano fue vicedirector del Comité de Nacionalidades de la Asamblea Nacional Popular China. Bapa Phüntso no dejó nunca de criticar el flujo de colonos chinos hacia Tibet. “Si eso sigue así, en unos años lo único que quedará de tibetano en Lhasa será el Potala”. No andaba muy errado. Hasta el fin de sus días, propugnó un pacto de Pekín con el Dalai Lama, de quien decía que era “la clave de la cuestión de Tibet”. En dos cartas dirigidas a los máximos dirigentes chinos pidió abiertamente el regreso del Dalai Lama. Por todo eso, su muerte significa la desaparición de un puente.

  “Fue un hombre honesto y sincero que mostró que se puede ser un genuino comunista y al mismo tiempo estar orgulloso de la identidad tibetana”, ha dicho el Dalai Lama en una nota divulgada con motivo de la muerte de Bapa Phüntso Wangye.

 

Data noticia: 
Wednesday, April 2, 2014
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