Casa del Tibet

EL PAÍS-El Viajero: El Tíbet fuera del Tíbet

EL PAÍS-El Viajero: El Tíbet fuera del Tíbet

Boles de bronce utilizados en ceremonias religiosas en el monaserio de Labrang (China). / Z. ALdama

FOTO: Boles de bronce utilizados en ceremonias religiosas en el monaserio de Labrang (China). / Z. ALdama

Los permisos convierten el viaje al ‘techo del mundo’ en una pesadilla burocrática, pero hay lugares en China, como Xiahe, que permiten acercarse a esta fascinante cultura

Zigor Aldama 13 SEP 2013

A 3.000 metros de altura, el aire es frío y limpio, pero el oxígeno escasea. Los pulmones protestan, los músculos se entumecen y el tiempo parece ralentizarse: un paso, un escalón, un suspiro, y un descanso. Los habitantes de mejillas perpetuamente sonrosadas, sin embargo, parecen moverse a cámara rápida, ajenos a las complicaciones que lastran los movimientos de los visitantes en Xiahe. El monasterio budista de Labrang, perteneciente a la orden tibetana de Gelugpa y el más importante fuera de Lhasa, bulle de actividad.

Más de mil monjes ataviados con túnicas color sangre van y vienen, suben y bajan, esquivando las cámaras de los viajeros con el ceño fruncido y el dedo índice bien erguido apuntando amenazante hacia el objetivo. Como contraste, indiferentes al constante desembarco de autobuses llenos de turistas chinos, peregrinos tibetanos llegan al complejo religioso después de haber viajado cientos de kilómetros para circunvalar los edificios de gruesas paredes rojizas y hacer girar los ornamentados molinos de oración. Algunos caminan, otros avanzan de rodillas. Todos sienten que están en casa.

FOTO: Una mujer de etnia tibetana cocinando para sus invitados extranjeros en Jiuzhaigou (China). / Zigor Aldama

No en vano, más del 50% de la población de Xiahe pertenece a la etnia tibetana, un porcentaje que supera incluso al de Lhasa. Y el pueblo, clavado en un impresionante valle protegido por escarpadas montañas cuyo punto más elevado se encuentra a 4.636 metros sobre el nivel del mar, perfectamente podría estar ubicado en el techo del mundo. Pero aunque históricamente sí es parte de él, técnicamente Xiahe no pertenece al Tíbet.

Como otras zonas de influencia tibetana que desbordan las fronteras delineadas por el partido comunista, la pequeña localidad está administrada por la provincia china de Gansu. Por eso no es necesario obtener los engorrosos permisos —muy difíciles de conseguir tras las revueltas de 2008— que abren las puertas de la región autónoma del Tíbet, establecida en 1965. “Me dijeron que era casi imposible conseguir los papeles para viajar de forma independiente a Lhasa, así que he preferido venir a lo que llaman ‘el otro Tíbet”, comenta una mochilera australiana.

Hasta Xiahe se puede llegar sin problema desde Lanzhou, la capital de Gansu, después de cuatro horas de autobús. Y la belleza del paisaje bien merece ir con la nariz pegada a la ventanilla: el ocre seco que invade gran parte de la provincia va perdiendo la batalla que libra contra el verde según el vehículo trepa por las montañas. La aridez del desierto desaparece para dejar paso a un mundo de impresionantes saltos de agua e llanuras salpicadas de templos y de casas tradicionales tibetanas.

FOTO: Un campo en los alrededores de Xiahe (China). / zigor aldama

No muy lejos de allí, en la vecina provincia de Sichuan, la atmósfera tibetana se intensifica. Pueblos como Songpan, Sershu o Ganzi, fáciles de visitar en un mismo viaje de entre una y dos semanas, son la mejor forma de sumergirse en esta civilización milenaria con un simple visado de turista. Y de paso, el viajero puede maravillarse ante la desconcertante espectacularidad de los lagos de colores de Jiuzhaigou, un parque natural de 720 kilómetros cuadrados.

No obstante, esta zona, en la que se incluye la prefectura de Aba, es también una de las más conflictivas. Aquí, y no en el Tíbet oficial, es donde se ha registrado gran parte de las inmolaciones que desde 2009 han llevado a cabo, para protestar contra la ocupación china, más de 110 tibetanos. Y quizá porque el Gobierno chino es consciente de que tiene que aprender a respetar la diversidad cultural y generar oportunidades económicas para la minoría tibetana, en los alrededores de Jiuzhaigou, y dentro de un programa pionero de ecoturismo, se ofrece la posibilidad de convivir con una familia de esta etnia.

Data noticia: 
Friday, September 13, 2013
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