Casa del Tibet

EL MUNDO: La herencia genética de los denisovanos permitió a los habitantes del Tíbet adaptarse a la vida en las alturas

EL MUNDO: La herencia genética de los denisovanos permitió a los habitantes del Tíbet adaptarse a la vida en las alturas

GENÉTICA: Los primeros humanos llegaron al Tíbet hace más de 60.000 años

AMADO HERRERO
26 SEP. 2017

Habitante de la región del Tíbet ANA ALONSO

Los habitantes de la meseta presentan variaciones en cinco genes que les ayudan a sobrevivir en ambientes donde el oxígeno escasea

Investigadores han secuenciado el genoma de 27 nativos tibetanos e identificado las variaciones genéticas que presentan ventajas adaptativas

A más 4.500 metros de altura, la meseta tibetana es un lugar inhóspito con unas condiciones extremas. El clima frío hace difícil cultivar alimentos y el nivel de oxigeno es un 40% menor que a nivel del mar. Y sin embargo, las poblaciones nativas han conseguido adaptarse. Su cuerpo (su sistema circulatorio en particular) funciona de forma ligeramente diferente al de personas acostumbradas a bajas altitudes gracias, en gran parte, a su herencia genética. Algunas de esas diferencias han aparecido detalladas recientemente en una investigaciónconducida por genetistas de la Universidad de Texas y publicada en PLOS Genetics.

Los habitantes de la meseta presentan variaciones en cinco genes que les ayudan a vivir en ese ambiente, una de las cuales procede de una extinta subespecie de homínidos, los denisovanos. Esas mutaciones sentaron la base de la extraordinaria capacidad natural que les ha permitido sobrevivir en este territorio durante milenios. En concreto, los análisis han identificado dos genes implicados en la adaptación a grandes altitudes (EPAS1 y EGLN1), así como otros dos relacionados con la regulación del nivel de oxígeno en sangre (PTGIS y KCTD12). Esa variación del gen EPAS1, es la que los investigadores han rastreado hasta el genoma de los denisovanos.

"Este análisis genético completo supone una visión muy importante sobre los factores subyacentes en la historia de esta población y su particular fisiología adaptativa a grandes altitudes" explica Tatum Simonson, investigadora de la Universidad de California, y coautora del artículo. Para este trabajo, los autores han secuenciado el genoma de 27 nativos tibetanos y han buscado variaciones genéticas que presentasen ventajas adaptativas, además de repasar la historia demográfica del pueblo tibetano.

"El estudio proporciona un nuevo contexto para análisis comparativos con otras poblaciones que habitan permanentemente en altura", explica Simmonson,"y que presentan diferentes características pese a estar sometidos a los mismos desafíos, como los relativos a enfermedades cardiopulmonares o apnea del sueño". Los tibetanos también han desarrollado una variante de los genes VDR que juega un papel compensatorio ante la deficiencia de vitamina D, que afecta con frecuencia a los nómadas tibetanos.

Contacto entre especies

A medida que el Homo Sapiens se extendió por el planeta, colonizó nuevos parajes y entró en contacto con otras especies de homínidos, como los neanderthales y los denisovanos. Aunque antes se creía que los primeros humanos habían llegado a la región del Tíbet hace sólo 15.000 años, descubrimientos genéticos y arqueológicos publicados recientemente apuntan que su llegada se produjo hace alrededor de 62.000 años, a mediados de la última glaciación. Las primeras huellas de la presencia humana encontradas en la zona, datan de hace entre 39.000 y 31.000 años.

En algún momento antes de la desaparición de los denisovanos, las dos especies se mezclaron y aparearon, intercambiando el material genético, incluido el gen EPAS1. Con el paso del tiempo, se cree que grupos de humanos emigraron hacia altitudes aún mayores y aquellos que poseían el gen EPAS1 demostraron mejor capacidad de adaptación. De esta manera, el gen se convirtió en más común. Ese mismo gen EPAS1 se encuentra también en poblaciones nepalíes y su funcionamiento ha sido objeto de diferentes estudios para descubrir las claves adaptativas de los sherpas.

El análisis del genoma de los habitantes de la meseta tibetana ha revelado un patrimonio genético mixto, compartido en un 82% con habitantes del este asiático y en un 11% con habitantes de Asia central. Otras pruebas han señalado que chinos y tibetanos se separaron como subgrupos hace entre 44.000 y 58.000 años, aunque el flujo genético entre los dos grupos continuó hasta hace aproximadamente 9.000 años.

Se estima que los tibetanos comenzaron a adquirir mutaciones genéticas que los protegieron de la hipoxia hace 12.800 a 8.000 años. A partir de ahora, futuras investigaciones se centrarán en identificar la interacción entre las diferentes líneas genéticas de estas poblaciones y la influencia de factores ambientales (por ejemplo resistencia a hipoxia, dieta, frío, rayos ultravioletas). El objetivo final es, según Simonson, "revelar los entresijos biológicos de esas respuestas fisiológicas individualizadas".

 

 

 

 

Data noticia: 
Wednesday, September 27, 2017
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