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EnConversa.com: LAMA THUBTEN WANGCHEN, 64 AÑOS, MONJE BUDISTA

EnConversa.com: LAMA THUBTEN WANGCHEN, 64 AÑOS, MONJE BUDISTA

BARCELONA, 25 ABRIL 2018 (leer original en la web)

A los 5 años atravesó el Himalaya con su padre, su hermano y su hermana tras la invasión china del Tíbet en 1959. El ejército chino mató a 1.200.000 tibetanos y más de 130.000 se vieron obligados a abandonar su tierra, incluido el Dalai Lama. No han pasado tantos años…

Hoy celebran los 29 años de Panchen Lama, el preso político más joven del mundo, capturado a los 6 años por el gobierno chino. La religión, la lengua y la cultura tibetanas se persiguen. Se fuerza el aborto y la esterilización de mujeres tibetanas. El suelo tibetano es uno de los mayores cementerios nucleares del mundo, con un 80% del territorio deforestado y la fauna autóctona en peligro de extinción.

Este lama, maestro espiritual, no deja de luchar, pese al genocidio y la represión que sigue sufriendo su pueblo. En su despacho cuelga una gran foto del Dalai Lama; debajo, otra de Obama sonriendo con un khatag. Banderas tibetanas en todos sus formatos, con el sol, símbolo de libertad y felicidad, y la forma circular de equilibrio entre cuerpo y mente.

Siempre con su actitud de servicio, amor y compasión por los demás. Lanza otra de sus carcajadas abiertas y contagiosas, que resuena en las paredes y corre jugando escaleras abajo.

Tashi Delek Wangchen

 
Me llamo Thubten Wangchen, soy miembro del Parlamento Tibetano en el exilio, tengo 64 años, solo. Llevo 35 en Barcelona dirigiendo la Fundación Casa del Tíbet, trabajando, promocionando, recibiendo a gente y compartiendo el valor de la meditación, la filosofía, el yoga, la paz y la felicidad.

Representas el Tíbet aquí en España

Sí, claro, soy tibetano y tengo que trabajar para mi pueblo. Decir la verdad de todo lo que está pasando. La situación del Tíbet sigue siendo bastante grave y todo el mundo calla, la ONU… No hablan porque hay intereses económicos con el gobierno chino. Automáticamente callan. En prensa y otros medios no se menciona el Tíbet, sus problemas. No puedes decir la verdad. Es un poco triste, pero qué le vamos a hacer, todo es un negocio. Hay algo más importante que el negocio de China: la libertad, el respeto hacia los derechos humanos, eso es lo más importante.

Entonces…

Nosotros no abandonamos nuestra lucha, seguimos esforzándonos, siempre con nuestra arma de la no violencia, la verdad y la paz. De forma pacífica, sin sangre y sin violencia, con diálogo. El gobierno chino es quien tiene nuestra solución.

Una época de crisis

Hay crisis económica a nivel mundial, pero también espiritual y de valores humanos. En el siglo XXI tenemos más cosas, más tecnología, pero interiormente las personas están más nerviosas, con más preocupaciones, más tristeza, aumenta su deseo, tienen y cada vez quieren más. Consiguen un millón y quieren dos. Viviendo así nunca estás satisfecho y sufres constantemente. No solo sufren los pobres, los ricos también. Tienen miedo al control de Hacienda, a los robos, a perder sus bienes…

¿Y el camino de la religión, de la espiritualidad?

Hay categorías de seres humanos, ¿sabes? Las personas espirituales y religiosas, las religiosos que algunas veces son espirituales, las espirituales no religiosas, las religiosas y nada espirituales, y los que no son ni espirituales ni religiosos, sin mucha diferencia con los animales, que no creen en nada, humanos sin conexión con lo más alto y los valores espirituales.

“NUESTRA ARMA ES LA NO VIOLENCIA, LA VERDAD Y LA PAZ”

Pero hoy en día tenemos mucha información

Bueno, si utilizas bien la tecnología, ¡qué bonito! Hoy, con Facebook, Twitter, todo sucede en un segundo. El mundo parece más pequeño, pero el tamaño sigue siendo el mismo. La tecnología empequeñece el mundo. Tenemos más cosas. Es nuestro deber utilizarlas correctamente para que todo vaya mejor. Sino nos convertimos en esclavos del dinero y lo material, no disfrutamos de una vida auténtica.

¿Qué valores son importantes?

Ser religioso o no es una decisión personal. Ante todo, somos humanos, así que debemos abrir nuestro corazón y nuestra mente para respetar todas las religiones, culturas, razas, idiomas… Así, cada uno puede seguir sus creencias respetando al otro. Si el corazón no está abierto, es peligroso, puedes convertirte en un fanático de tu religión, de tu nación. Es importante abrir mente y corazón, pensando desde la paz y la felicidad, no solo hacia ti mismo sino hacia todos los seres. En este sentido, somos hermanos y todos buscamos la felicidad. Nadie quiere problemas y dolor. Para que haya más felicidad, cuídate a ti mismo, cuerpo sano y mente sana.

Así, hay que empezar por uno mismo

Tú eres importante. Para la paz mundial, la familia… uno mismo debe cambiar, ser más amable, más simpático. Así habrá menos discusiones en casa. Si te crees dueño de tu familia, no escuchas a tu pareja, ahí hay un problema. Sé humilde y escucha. Si tú mismo no tienes paz, la paz mundial se convierte en un sueño. Sí, hay que empezar por uno mismo, no ser egoísta y pensar en los demás, ¡pero empieza por ti!

“SÉ HUMILDE Y ESCUCHA”

¿Te gusta el mar?

Nosotros los tibetanos, y yo particularmente, no disfrutamos mucho en el agua. Somos más de montaña. No todo el mundo es igual…

El medio del agua

Sí, el agua es la vida. El mar, profundidad, no tiene límite, donde mires hay mar. Si uno sabe meditar, si sabe aplicarlo, en el mar puede llegar a encontrar muchas cosas, despertar, superar miedos. Porque confía en nadar…

¿Los miedos son reales?

Pueden ser una proyección mental, que en tus vidas pasadas sucedió algo desagradable y te asustó, un accidente en el agua, un avión cayendo… por eso hay un miedo innato. Para tenerlo, debes haber visto algo, un accidente, una desgracia… Todos tenemos un karma, una conexión con otras vidas.

Y se supera…

Nada es fácil, nada es imposible. Con tiempo, probando esto y aquello, ves que todo se reduce al miedo, al desconocimiento. No conocer genera miedo. Muchas personas no prueban por miedo, y eso solo es una excusa. Empieza a hacer algo, y aprenderás… Como conducir, los primeros meses tendrás miedo, pero con la práctica ganarás confianza y acabarás hablando, escuchando música. Te familiarizas, conoces.

Un buen ejercicio es el yoga

Sí, cuerpo sano y mente sana. Cuida tu cuerpo moviéndolo y alimentándolo bien. Come lo que debas comer, no comas lo que no debas comer. Controla un poco. Un cuerpo sano es una mente más alegre, más contenta, más en paz. A veces, el cuerpo está muy bien, pero la mente muy confusa, enfadada, agresiva, así que el cuerpo no disfruta. El cuerpo nunca disfruta, quien disfruta es la mente.
 
“QUIEN DISFRUTA ES LA MENTE”

Cuidar la mente es primordial

Sí, sin mente, el cuerpo es cadáver, no siente nada. El cuerpo es una base, la mente eres tú. Y tú debes cuidarte, ser buena persona, tener buen corazón, menos engaños mentales, menos celos y envidias. Así, aunque el cuerpo no esté tan bonito, exteriormente, físicamente podrás sonreír, saludar, estar contento. Algunas personas están físicamente muy bien, pero interiormente no saben, son egoístas, están enfadadas, cerradas, no saludan a nadie ni sonríen, no se alegran ni disfrutan de la vida. Así que los dos son importantes, cuerpo y mente, aunque lo principal es la mente. Mente mal, todo mal. Mente feliz, cuerpo feliz. Disfruta, sé optimista, buena persona, de buen corazón y practica la compasión hacia los demás. Y si no puedes ayudar, no hagas daño a nadie, da igual la religión, Islam, Judaísmo, Cristianismo, Hinduismo, Budismo… da igual.

Háblame de los nueve niveles de calma mental

El mono empieza las nueve etapas. Es un mono negro, un mono joven, como nuestra mente que no deja de saltar constantemente de un lado a otro: estoy aquí y estoy pensando en otras cosas. El elefante es nuestra ilusión, los engaños mentales, la ignorancia, tan pesados como el elefante. El fuego, la sabiduría, la atención, la alerta. El mono poco a poco se va transformando, cada vez más blanco, como la mente humana cada vez más blanca. Hasta llegar al final con una atención plena, mindfulness.

Eso requiere tiempo y paciencia

Poco a poco, al final llega la calma mental. Si los engaños mentales te controlan, te enfadas con un ruido, eres esclavo del enfado. Cuando llegas a controlarlos, tú te calmas y ellos se apaciguan. Debes calmarte, no permitas que las distorsiones mentales te controlen a ti. Ese es el símbolo. A partir de ahí, tienes todo el espacio, eres libre de toda confusión, nada te condiciona, ya no actúas desde el qué se debe y qué no se debe hacer. Te liberas de tus karmas y tus ilusiones. Quien busca la calma mental debe trabajar ese elefante negro, la ignorancia.

 ¿Y la humildad?

Muchos tienen títulos, dicen que saben mucho, esto y aquello. Tiene diplomas, pero también está la filosofía, la ciencia, la cultura… Se creen listos y sabios, pero aún hay mucho que aprender. El aprendizaje no tiene límite, hasta llegar a Buda…

Un mantra para controlar la mente

Respira y, si tienes fe en el budismo, el mantra de la compasión Om mani padme hum para calmar tu mente, ganar paz; o el mantra de liberación de Tara Om tare tuttare ture soha, para cortar y mitigar miedos, eliminar obstáculos y temores.

Llegamos a la libertad

Todos, incluso los animales, tenemos derecho a vivir bien. Los animales no están para torturarlos y comerlos. Un animal vive una vida para disfrutar, como los pájaros con dos alas para volar. Los humanos somos buenos, pero estamos destruyendo la Madre Tierra, la naturaleza. Hay más contaminación, más tortura y destrucción de la Tierra. Son los humanos los que crean las guerras, la Guerra Santa, la Guerra Civil, la Primera, la Segunda Guerra Mundial… Los animales no lo hacen. Somos buenos, pero también peligrosos…

Entonces, ¿somos la inteligencia superior?

La tenemos, pero no la utilizamos, no la aplicamos. El ser humano actúa de manera egoísta e ignorante. La idea-acción: pensar mal y hacer mal. Todo esto perjudica, desde la familia hasta el planeta. Como los terremotos, las inundaciones, los tsunamis… La naturaleza no está muy contenta con los humanos.

Data noticia: 
Dijous, 26 Abril, 2018
Tipus: 
Notícia sobre la Casa del Tíbet